GE inventó y comercializó la primera lámpara halógena en el mundo en 1958. Las lámparas halógenas proporcionan una extraordinaria calidad de luz, blanca y nítida que ofrece una reproducción del color superior. Tienen más rendimiento energético que las lámparas incandescentes convencionales y una mayor duración, todo ello en un tamaño más compacto. Otras características: incluyen un extraordinario control de haz de luz, control de la luz ultravioleta y revestimientos termoreflectores que protegen los dispositivos de presentación.